lunes, 3 de agosto de 2015

Unidad contra el ventajismo oficialista

La adhesión de los partidos de la MUD a una tarjeta única ha hecho pensar a algunos que ya libraron su batalla por la unidad y, en consecuencia, se han hecho merecedores del “reposo del guerrero”; nada que ver, todavía hay un grupo de opositores que no se sienten ni representados ni comprometidos con la tarjeta única porque todavía creemos y esperamos por una única unidad, una que por ahora no puede votar unida pero que no debería tener inconveniente para protestar unida , habida cuenta que ya tirios y troyanos de la oposición parecen haberse puesto de acuerdo con relación al carácter dictatorial del régimen. La  unidad electoral, y a ratos electorera, que no pudo lograr la MUD parece haber sido alcanzada por la dictadura al consensuar el rechazo al ventajismo oficialista.

En efecto, en toda democracia que se precie de tal la oposición está, o básicamente debería estar, para ejercer controlaría social y rechazar y combatir en los procesos electorales al ventajismo oficialista; en el caso de las seudodemocracias, como la venezolana, lo anterior es un imperativo. Y en este sentido nos preguntamos: ¿Los mismos que no se han puesto de acuerdo, ni se pondrán, para votar unidos el 6-D, ¿podrían hacerlo para rechazar y combatir los abusos pre electorales del Gobierno? No sólo pueden, sino que deben. La protesta sin unidad diluye sus efectos y deja a los partidos políticos la puja y pugna por su paternidad; en cambio, la protesta sin padrinazgos se convierte en pura inclusión perfecta, donde ella misma llega a ser programa y acción.

El Ejecutivo, o más bien el señor Maduro, ha venido abusando en su discurso de lo escatológico y lo ilegal sin que los organismos llamados a ejercer la contraloría social (Poder Popular y sociedad civil) digan o hagan algo al respecto. En todo caso, como dicen algunos, es cuestión del talante del funcionario. Mas con la proximidad de las elecciones de diciembre de este mismo año, el discurso del señor Maduro ha perdido toda sindéresis a la par que refleja un claro abuso de ventajismo electoral, sin que la oposición ni los poderes públicos hayan actuado adecuadamente.

Ha amenazado y chantajeado reiteradamente a la oposición pues advierte que si llegara a perder las elecciones del 6-D se lanzará a la calle a profundizar la revolución. Añádase a este despropósito gubernamental, para redondear el abuso, una declaración en la que señala: “que no aceptaremos (Maduro y el Psuv) observadores internacionales jamás”. Traduzcamos estas declaraciones en el contexto de la Venezuela chavista: el Gobierno ganará las elecciones de diciembre “salga sapo o salga rana”; pero si sobreviniera la victoria del renacuajo, la desconocería en la calle avalada por los sumisos acompañantes de Unasur.  Crónica del fraude y su correspondiente impunidad.

No asombran las declaraciones de Maduro pues sólo depende de la represión y el insulto; pero entristece y desalienta la tímida reacción de la llamada oposición, exceptuando algunos grupos políticos extra MUD como De Frente con Venezuela. La MUD cedió al chantaje del Ejecutivo, y esto es grave. Si la oposición calla hoy, mañana se le recordará que lo otorgó como sucediera con Guyana. Por eso proponemos que la denuncia de la ilegalidad y el rechazo del abuso, protesta mediante, sea realizado por la oposición organizada. Para votar la oposición puede seguir siendo la misma; pero para denunciar y protestar el abuso la oposición debe unirse contra el ventajismo oficialista. Y que esas denuncias y protestas vayan configurando un prontuario donde se registren y documenten los abusos mencionados.


El haber aceptado anteriormente que habrá fraude en diciembre e intento de impunidad no debe alejarnos de las urnas electorales; todo lo contrario. Hay que comenzar la denuncia desde ahora y eso no impedirá el fraude pero obligará a que lo evidencien. Y aquí hay que recordar que el fraude demostrado es la principal arma con la que cuenta la oposición, pero para hacerla efectiva  hay que ir a votar, de otro modo nunca podremos develar y demostrar el fraude. Cuéntese, además, que la oposición  no está sola ni aislada, lo contrario del Gobierno que no se da cuenta que mientras más quiera ocultarlo, más se patentiza el fraude. Si toda la oposición se reúne y organiza para protestar, puede que el fraude llegue a diciembre pero en las condiciones menos favorables para él.

domingo, 19 de julio de 2015

Guyana no, Maduro tampoco

Los recientes diferendos entre Guyana y Venezuela con motivo de la reclamación del Esequibo, ha generado  en el país la solidaridad automática con las medidas adoptadas por el Ejecutivo. No cabría otra cosa, siempre que se confiara en la capacidad técnica y política del actual gobierno para tratar el asunto de Guyana; pero no es así. Primero, la posición de Venezuela con relación a este asunto deja mucho que desear. El “Gigante” se empequeñeció al máximo cuando en su compra de votos y conciencias declaró lo siguiente: “El asunto de El Esequibo será eliminado del marco de las relaciones sociales, políticas y económicas de los dos países” y “el gobierno venezolano no será un obstáculo para cualquier proyecto a ser conducido en El Esequibo, y cuyo propósito sea beneficiar a los habitantes del área”(1). Ayer la motivación fue electorera, y hoy también.

Se podrá argumentar que la era de Chávez es una y  la de Maduro es otra; sin embargo, las comprometedoras declaraciones de Chávez fueron apoyadas por Maduro en su condición de militante del Psuv, y ahora defendidas en la era postchávez  en el marco del  mantenimiento del legado del caudillo, del cual Maduro es su más fiel exponente. Pero las cosas y las gentes cambian, ¿se ha cambiado de política con relación a la defensa del Esequibo? Creemos que no; se emite un decreto (1787) del cual parece emanar un tufo electorero: mejorar la imagen política del Presidente sacando a relucir el patrioterismo criollo; mas no lo logran pues el decreto evidencia tal improvisación e ignorancia que no le permiten ser eficiente; al contrario, acrecienta el rechazo de los vecinos y el malestar de toda la región.

No queda otra que derogar el decreto 1787, para lo cual, y aunque usted no lo crea, primero se modifica y luego se sustituye por el decreto 1859. Hasta aquí, y en lo que respecta al reclamo de El Esequibo, no hay mucho por lo cual se deba felicitar y arropar a Maduro, de hecho, en un primer momento hubo muchos que se ilusionaron con la emisión del decreto 1787 para luego desencantarse en la promulgación del mismo. Si Maduro quiere abanderar cambios sustanciales en la política exterior, así como en otras áreas de la política nacional, debería considerar que la política chavista desarrollada hasta ahora ha sido un verdadero fracaso; mantenerlas es ahondar en el error. No puede pretender apoyo para políticas erráticas e instrumentadas por profesionales cuasi analfabetas.


La intención de la nueva postura frente a Guyana no está exenta de una motivación electorera: hacer sonar tambores de guerra para reclamar un apoyo irrestricto montado sobre la ola de un patrioterismo trasnochado, al igual que hizo Galtieri en la Argentina durante la guerra de Las Malvinas; de ese modo se pone en “tres y dos” a la oposición, es decir, si respalda el desatino chavista se hará cómplice de las burradas antes comentadas, y si no las respalda, entonces se le endilgará el calificativo de traidor. En la lucha contra las pretensiones  guyanesas Venezuela cuenta con un ejército (sin uniformes pero con más guáramos que aquellos) que será apoyado irrestrictamente sin que nadie se lo pida: las Universidades. Sí, esas universidades (oficiales y privadas) que el gobierno de Maduro ha vilipendiado, emboscado y arruinado. Si Maduro quiere ganar la guerra de Guyana deberá incorporar al campo de batalla al ejército de la academia. ¿Querrá?

(1)    Chávez, febrero del 2004. Declaraciones desde Guyana.

lunes, 15 de junio de 2015

Dictadura tercerizada

Agotados los eufemismos que pretenden justificar la dictadura que padecemos, tirios y troyanos, exceptuando Teodoro Petkoff,  han terminado por denominarla con su nombre, apellido y todas sus letras, y dedican todos sus esfuerzos no en negar su naturaleza sino en resaltar, a pesar de ella, sus supuestas bondades. Para abundar en este aspecto recomendamos un excelente artículo publicado por Mauricio Gomes Porras en El Nacional (4/6/2015) en la página Opinión titulado: La palabra dictadura. Por nuestra parte comentaremos aquí  la polémica tesis de que padecemos una dictadura chavista, pero no madurista.

En efecto, entre todas las características que tipifican una dictadura destaca la concentración del poder en un solo individuo o ente, es decir, para que haya dictadura debe haber un dictador, individual o colectivo. La pregunta es, ¿Maduro concentra el poder oficial en la actual coyuntura política? Aparentemente no, se especula que hay tres sectores que concentran ese poder: los militares, los cubanos y los familiares, tanto los frutos del  eterno como las flores de la comadre.  No es casual el orden en que han sido citados, pretende significar el grado de poder que ostentan. Nótese que en esta supuesta distribución del poder no aparece Nicolás por ninguna parte, ni tampoco los que pretenden salvar la revolución. Unidos por la obscena corrupción, su mayor fortaleza pero también su mayor debilidad.

Puede explicar también el mutismo de Maduro en el marco de las decisiones sustantivas, por eso debe contentarse con la emisión de declaraciones frívolas (pleitos intrascendentes) y acciones represivas que derivan el costo político hacia quien no tiene el poder sino su representación, o sea, culpa y poder tercerizados. De ahí el título del artículo pues el poder se ha tercerizado, suerte de testaferro que goza de determinadas prebendas pero sin capacidad de producir cambios relevantes; en otras palabras, un gobierno que no puede serlo, porque, como dirían los ingleses, es un gobierno second hand.

Ahora bien, que Maduro no es, ni puede ser, un dictador no significa que no padezcamos una dictadura, aunque no individualista sino colegiada. Ya en la Roma antigua el poder llegó a estar repartido entre varias autoridades, por ejemplo, existió el triunvirato, y en los siglos XX y XXI los soviéticos alcanzaron, y nos dejaron, el  súmmum de la dictadura colegiada: la del proletariado, la de los obreros, solo que al final resultó la madre de todas las farsas. Chávez creó la peor de las dictaduras, aquella que oprime a los tuyos para que los otros puedan aceptarte y mantenerte en el gobierno, que no en el poder. No supo ser dictador, a lo sumo no pasó de déspota.


Según lo anterior no es mucho ni poco lo que podemos esperar de Maduro porque él no es quien gobierna, sólo manda. Parafraseando una sentencia popular diríamos que: “Quienes esperan que Maduro resuelva alguno de los problemas que nos agobian, no sólo esperan un tren que nunca llegará sino que, además, lo hacen en una estación equivocada” No creo que Nicolás esté interesado en revertir lo anterior, pero si en un rapto de locura decide intentarlo necesitará enfrentarse a los militares, a Fidel,   Raúl y a su propia familia. Mientras, en esta farsa, la oposición sigue jugando su papel de espectadora.

miércoles, 3 de junio de 2015

PJ y VP: irresponsabilidad perfecta

Con motivo de la convocatoria a la concentración del sábado 30/5/ 2015 ordenada por el líder de VP, Leopoldo López, ambos partidos pretendidamente opositores protagonizaron uno de los episodios más vergonzoso y más dañino en la corta lucha de la oposición venezolana contra la dictadura madurista. PJ decidió no atender la convocatoria y, además, dejó entrever su desacuerdo con la misma, con el argumento de que no había sido consultado. ¿Los resultados? Nicolás feliz sin ser navidad,  y vengada la cuasi derrota de VP sufrida en las Primarias.

Cuando escribo estas líneas (31/5/2015) ya los pocos medios escritos y electrónicos han dado cuenta del éxito de la convocatoria. Grandiosa. Más meritoria aún si se considera que no solo se lucha contra el Psuv, sino también contra el CNE, TSJ y todo el ventajismo electoral y político que permite y promueve el Ejecutivo. Y si esto es así, ¿no probarían estos resultados que la tesis de VP es la correcta y, además, ha sido validada en la calle y con la calle? No, porque lo que está planteado no es la confrontación entre PJ y VP sino entre las fuerzas democráticas y la dictadura. ¿Se imaginan la magnitud y repercusión de la misma concentración convocada por todos los opositores sin distingo de partidos políticos? Sería más que suficiente para convertir en drama la felicidad de Maduro.

¿Entuerto no enderezable? No necesariamente, aunque para lograrlo ciertas condiciones aplican. Primero, es necesario que toda la oposición sin distingo de partidos y otras agrupaciones políticas, es decir, más allá de la MUD puedan agruparse alrededor de una meta factible de alcanzar en lo inmediato. Se nos ocurre que el desconocimiento, por ejemplo, de un “Virreinato del Municipio Libertador” podría ser una de ellas. A Jorge Rodríguez hay que pararle el trote porque sus pretensiones son claramente inconstitucionales y autoritarias, y porque será un elemento clave en la venidera campaña electoral opositora.

¿Qué oposición podría hacer realidad lo anterior? Una que cuente con un liderazgo colectivo. El liderazgo individualista nos ha conducido a esta pelea entre PJ y VP, o mejor, entre los líderes de estas agrupaciones políticas, porque las bases han llegado a demostrar (concentración del 30/5/2015) que el apoyo a estos líderes no son cheques en blanco. Los líderes no deberían ni engañarse ni  engañarnos con el triunfo de la concentración, esta vez los líderes de ambos partidos lo hicieron muy mal por no llegar a un acuerdo antes de la marcha y, por eso, deberían compartir sus liderazgos con los de otras organizaciones opositoras, dentro y fuera de la MUD; y botar el lastre de ese ego tan pesado, rayano en narcisismo.


Ese liderazgo colectivo está a la vuelta de la esquina, si así lo quisieran. La aprobación de la tarjeta única daría la oportunidad de ir configurando esa dirección colectiva, a más de asegurar el triunfo en las próximas elecciones. Mostrar el músculo del liderazgo colectivo mediante la aprobación de la tarjeta única influiría decisivamente en una dirección opositora más democrática y eficiente. Frente a la dictadura la política de la acción opositora no debe ser la de uno o más partidos, sino la de la unidad nacional; si para PJ y VP esto no es aceptable, por indolencia o temeridad, entonces que aprovechen la ocasión de las Primarias del Psuv e inscriban en ellas a sus militancias. 

martes, 26 de mayo de 2015

Ruina integral

Otra vez sobre el tapete la discusión acerca del modelo a seguir para desarrollar el proceso de selección y admisión  de aspirantes a ingresar y cursar estudios en la educación superior; a pesar que desde 2008 se cuenta con una propuesta  de ubicación de aspirantes (Opsu, 2009) que privilegia la democratización de la calidad de la educación y la universalización de la misma mediante el ejercicio pleno de la acción meritocrática  de los diferentes actores.

Obviamente,  el Gobierno,  que no el Estado, y las universidades autónomas descartaron la propuesta presentada y se han contentado con forcejear un porcentaje de cupos (actualmente 30%) que las instituciones autónomas deben cederle al Gobierno, sin que medien demostraciones de calidad (pruebas externas e internas) Ahora el Gobierno ha decidido aumentar el cupo de “estudiantes rueda libre” hasta un 70%, en algunos casos. Parte de la deuda educacional se pretende pagar con cupos universitarios. Así, siguen vivos el sistema excluyente de ayer, y el recién nacido y también excluyente  de hoy, pues proscribe la calidad educativa.

¿Por qué modificar los porcentajes en este momento? Por las mismas razones por la que se dio el “dakazo”, es decir, saqueo a las empresas para regalarle a los pobres bienes y servicios que de otro modo no podrían adquirir. ¿Para qué? Para comprometer a los “beneficiarios” en el voto a favor del dueño de la dádiva (léase Gobierno y Psuv) en una cercana contienda electoral. Hoy, ante esta regaladera universitaria de cupos y notas, no dejo de pensar en que a fines de año, Lucena mediante,  tendremos elecciones; y desde ya  el tufo a demagogia electorera impregna todo el ámbito universitario, y las políticas de ingreso de las misiones Ribas y Sucre se hermanarán, por fin,  con las de una ineficiente e ineficaz  Alma Mater.

¿Cómo juzgar estas medidas aplicadas a la Educación Superior? Depende del propósito que se escoja como referente. Si se asume el propósito aparente de democratizar la formación universitaria, no  se logrará porque se deja de lado la pieza más importante de la educación: la calidad. Más aún estas medidas conspiran contra esa calidad. Si se asume el propósito encubierto: sobornar al sufragante universitario, puede obtenerse un éxito relativo entre los mismos que ayer, durante el “dakazo", expropiaron neveras y televisores, y hoy legalizan la regalía de cupos universitarios chucutos.

¿Se puede ayudar a mitigar lo negativo de tantas políticas erradas en el plano educativo? No lo creo, a pesar de contarse en el país con un conjunto de Escuelas de Educación que no sólo tienen los recursos científicos sino que, en muchos casos, parte de ellos son afines ideológico y políticamente con los sectores del Gobierno, porque la crisis socio política que afecta al país no es sectorial sino global. Lo que está pasando en la Educación Superior está pasando en salud, economía, en los otros niveles educacionales y en todos los demás sectores, es decir, endilgarle a todos los sectores un propósito advenedizo, lo que hemos calificado como ruina integral.


Es lo que también, en términos más dramáticos, ha denominado Luis Fuenmayor (Fuenmayor, 2015) como miseria global o total: “Cuando la miseria inunda todo el ámbito social no hay posibilidad de tener nada: ni educación, ni salud, ni seguridad, ni ningún derecho”.



Fuenmayor, Luis. En twitter. 9/5/2015
Opsu. Nuevo Sistema Nacional de Ingreso y Prosecución en la Educación Superior Venezolana. PROPUESTAS. No. 10. CNU. Caracas, enero de 2009



viernes, 15 de mayo de 2015

La elección de la AN no es final sino comienzo

El Secretario General de la MUD, durante un programa de radio,  dibujaba  en una súper optimística pincelada el panorama de la oposición después que esta gane las elecciones para elegir la AN. No se le aprobará más leyes habilitantes al Ejecutivo, se adecentarán y controlarán los poderes públicos, se meterá en cintura al Presidente de la AN, se aumentará la productividad, se controlará la inflación, y hasta se conminará, de acuerdo a las circunstancias, a Maduro para que cambie el Gobierno o renuncie.

Todo lo anterior  con base en que cuando el Gobierno pierda (los opositores no  conciben otro resultado) responderá al sector opositor con un comportamiento democrático. Estas cándidas conclusiones nos hacen recordar los versos de Rodríguez Cárdenas, en los que al  oírse la descripción del supuesto paraíso de los negros se exclama: “¿Y dónde queda esa tierra negro mojíno, que ya me tienes la boca aguá?”Al igual que en los versos del poeta, la ilusión campea en el sector de oposición; por eso se imponen algunas precisiones y arrimar un poco el “perol” para que el secretario del organismo opositor, y los líderes partidistas, puedan, eventualmente, atinar alguna vez.

 Primero, es muy difícil que la oposición gane, o mejor, que el oficialismo pierda. La oposición no podrá ganar mientras no alcance una unidad nacional, y hasta ahora ni lo intenta. La posibilidad de una unidad electoral mediante la aprobación de una tarjeta única ya ha sido saboteada por los partidos PJ y VP; y la “oposición” organizada en la MUD le sigue permitiendo al Gobierno todo tipo de desmanes,  como los abusos  que se están cometiendo a propósito de la demanda incoada por el Presidente de la AN contra el periodismo nacional. ¿Cómo es posible que en el  extranjero se proteste más que en el país por las tropelías que cometen esos señores? La sumisa actitud de la MUD es la principal desmotivación para votar.

¿Qué hacer? No lo sé, pero estoy persuadido de que en cuestiones de lucha política la verdad es la primera que debe dar un paso al frente. No se trata de emular a Churchill prometiendo las socorridas “sangre, sudor y lágrimas”, pero sí admitir que después de las elecciones de diciembre lo nuevo para la oposición es que de ahí en adelante debe marchar unida, no importa los resultados que se obtengan. Será un inventario de fuerzas y una sinceración de prioridades, pero sin saborear el triunfo. Lo peor que puede hacerse es falsear la realidad para hacerla más atractiva al elector; a la postre lo que se consigue es crear falsas expectativas que, al no cumplirse, terminan por configurar una oferta engañosa que queda al descubierto.


Por mi parte votaré, porque no hacerlo es darle mi voto al Gobierno, por eso mi voto no es a favor, sino en contra. ¿De quién? Del gobierno de Maduro que ha continuado el legado dictatorial de Chávez ¿Cómo saber, desde mi perspectiva, que estoy votando bien? Porque lo haré por aquella candidatura que le pueda hacer más daño a la del Gobierno. No importa que la opción ofertada sea de la Cuarta, Quinta o Sexta república. Lo importante es combatir la dictadura cuando aún está en embrión, de otro modo estaremos condenados a sufrir el síndrome castrista. 

lunes, 4 de mayo de 2015

La dictadura también celebra elecciones

Durante la realización de la VI Cumbre de las Américas en Panamá se hizo evidente que el propósito fundamental de tales eventos (defensa de la Democracia Representativa) deberá ser revisado para poder explicar que los “demócratas” aplaudan a los dictadores (Obama a Raúl) y estos últimos reivindiquen al “único” Presidente honesto de los Estados Unidos (Raúl a Obama).  Esta pintura de ¿quién es quién? resulta borrosa a la hora de distinguir entre “demócratas” de antaño (léase Estados Unidos y sus adláteres) y los que pertenecen a las neo dictaduras socialistas.

En efecto, la gran ausente en la Cumbre de Panamá, extrañada por nadie, fue la Carta Democrática Interamericana firmada el 11/9/2001 en Quebec. En ella se esbozan los elementos esenciales de la democracia representativa: a) respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; b) el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; c) la celebración  de elecciones periódicas, libres,  justas y basadas en el sufragio universal; d) el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; e) y la separación e independencia de los poderes públicos. Este esbozo luce utópico, pero no por ser inalcanzable sino por la facilidad con que se adultera y se viola.

El grupo encargado de administrar la democracia americana, presidentes de los países miembros de la OEA, se ha convertido en un club de amigos que “cobran y se dan el vuelto”. Por ejemplo, si se evaluara la situación de la democracia venezolana con base en los parámetros y estándares bosquejados anteriormente tendríamos que concluir, sin mayores esfuerzos, que estamos frente a un gobierno que viola, descarada e impunemente, todos los elementos esenciales de la democracia representativa; sin embargo, eso no impidió que el señor Maduro, junto con su compinche cubano, llegara a la Cumbre de Panamá en plan protagonista.

Los neo dictadores se defienden al aducir que ellos hacen elecciones; a diferencia de la dictadura clásica  que no las practicaba ni respetaba. En efecto, la neo dictadura socialista si celebra elecciones, dos de los dictadores sin máscaras presentes en Panamá, así lo hicieron saber: Raúl dejó claro que en las elecciones cubanas lo menos que recibe el gobierno es un respaldo de un 97,5 %; y Maduro y el chavismo sin Chávez se jactan de la realización de 18 elecciones sin conocer la derrota; excepto por un desliz en el 2007 que fue rápidamente corregido. Sólo hay que recordarle al autoritarismo cubano-venezolano que las elecciones de las que habla la Carta Democrática Interamericana deben ser, además de periódicas, libres y justas; condiciones no digerible por dictadura alguna.


En el último trimestre de este año, y en el marco de la dictadura chavista, se celebrarán en Venezuela las elecciones para elegir la Asamblea Nacional;  eso supone que serán unas elecciones atípicas en tanto sus resultados, cualesquiera que sean, sólo serán útiles si se sinceran y legitiman las fuerzas opositoras, es decir, no está obligada a ganar más curules sino a sacar más votos. Los curules no pueden ser sacados a  la calle, pero los votos sí. Para la oposición el propósito fundamental de estas elecciones es el de comenzar a forjar la mayoría; y para alcanzarla es imprescindible la unidad nacional de los grupos opositores. Ya se están hilvanando las diferentes triquiñuelas para evitar que se consuma la unidad nacional opositora. La única forma de que la oposición no desaparezca después de estas elecciones, es uniéndola. No dejes que los partidos políticos te vuelvan a robar la esperanza.