martes, 26 de mayo de 2015

Ruina integral

Otra vez sobre el tapete la discusión acerca del modelo a seguir para desarrollar el proceso de selección y admisión  de aspirantes a ingresar y cursar estudios en la educación superior; a pesar que desde 2008 se cuenta con una propuesta  de ubicación de aspirantes (Opsu, 2009) que privilegia la democratización de la calidad de la educación y la universalización de la misma mediante el ejercicio pleno de la acción meritocrática  de los diferentes actores.

Obviamente,  el Gobierno,  que no el Estado, y las universidades autónomas descartaron la propuesta presentada y se han contentado con forcejear un porcentaje de cupos (actualmente 30%) que las instituciones autónomas deben cederle al Gobierno, sin que medien demostraciones de calidad (pruebas externas e internas) Ahora el Gobierno ha decidido aumentar el cupo de “estudiantes rueda libre” hasta un 70%, en algunos casos. Parte de la deuda educacional se pretende pagar con cupos universitarios. Así, siguen vivos el sistema excluyente de ayer, y el recién nacido y también excluyente  de hoy, pues proscribe la calidad educativa.

¿Por qué modificar los porcentajes en este momento? Por las mismas razones por la que se dio el “dakazo”, es decir, saqueo a las empresas para regalarle a los pobres bienes y servicios que de otro modo no podrían adquirir. ¿Para qué? Para comprometer a los “beneficiarios” en el voto a favor del dueño de la dádiva (léase Gobierno y Psuv) en una cercana contienda electoral. Hoy, ante esta regaladera universitaria de cupos y notas, no dejo de pensar en que a fines de año, Lucena mediante,  tendremos elecciones; y desde ya  el tufo a demagogia electorera impregna todo el ámbito universitario, y las políticas de ingreso de las misiones Ribas y Sucre se hermanarán, por fin,  con las de una ineficiente e ineficaz  Alma Mater.

¿Cómo juzgar estas medidas aplicadas a la Educación Superior? Depende del propósito que se escoja como referente. Si se asume el propósito aparente de democratizar la formación universitaria, no  se logrará porque se deja de lado la pieza más importante de la educación: la calidad. Más aún estas medidas conspiran contra esa calidad. Si se asume el propósito encubierto: sobornar al sufragante universitario, puede obtenerse un éxito relativo entre los mismos que ayer, durante el “dakazo", expropiaron neveras y televisores, y hoy legalizan la regalía de cupos universitarios chucutos.

¿Se puede ayudar a mitigar lo negativo de tantas políticas erradas en el plano educativo? No lo creo, a pesar de contarse en el país con un conjunto de Escuelas de Educación que no sólo tienen los recursos científicos sino que, en muchos casos, parte de ellos son afines ideológico y políticamente con los sectores del Gobierno, porque la crisis socio política que afecta al país no es sectorial sino global. Lo que está pasando en la Educación Superior está pasando en salud, economía, en los otros niveles educacionales y en todos los demás sectores, es decir, endilgarle a todos los sectores un propósito advenedizo, lo que hemos calificado como ruina integral.


Es lo que también, en términos más dramáticos, ha denominado Luis Fuenmayor (Fuenmayor, 2015) como miseria global o total: “Cuando la miseria inunda todo el ámbito social no hay posibilidad de tener nada: ni educación, ni salud, ni seguridad, ni ningún derecho”.



Fuenmayor, Luis. En twitter. 9/5/2015
Opsu. Nuevo Sistema Nacional de Ingreso y Prosecución en la Educación Superior Venezolana. PROPUESTAS. No. 10. CNU. Caracas, enero de 2009



viernes, 15 de mayo de 2015

La elección de la AN no es final sino comienzo

El Secretario General de la MUD, durante un programa de radio,  dibujaba  en una súper optimística pincelada el panorama de la oposición después que esta gane las elecciones para elegir la AN. No se le aprobará más leyes habilitantes al Ejecutivo, se adecentarán y controlarán los poderes públicos, se meterá en cintura al Presidente de la AN, se aumentará la productividad, se controlará la inflación, y hasta se conminará, de acuerdo a las circunstancias, a Maduro para que cambie el Gobierno o renuncie.

Todo lo anterior  con base en que cuando el Gobierno pierda (los opositores no  conciben otro resultado) responderá al sector opositor con un comportamiento democrático. Estas cándidas conclusiones nos hacen recordar los versos de Rodríguez Cárdenas, en los que al  oírse la descripción del supuesto paraíso de los negros se exclama: “¿Y dónde queda esa tierra negro mojíno, que ya me tienes la boca aguá?”Al igual que en los versos del poeta, la ilusión campea en el sector de oposición; por eso se imponen algunas precisiones y arrimar un poco el “perol” para que el secretario del organismo opositor, y los líderes partidistas, puedan, eventualmente, atinar alguna vez.

 Primero, es muy difícil que la oposición gane, o mejor, que el oficialismo pierda. La oposición no podrá ganar mientras no alcance una unidad nacional, y hasta ahora ni lo intenta. La posibilidad de una unidad electoral mediante la aprobación de una tarjeta única ya ha sido saboteada por los partidos PJ y VP; y la “oposición” organizada en la MUD le sigue permitiendo al Gobierno todo tipo de desmanes,  como los abusos  que se están cometiendo a propósito de la demanda incoada por el Presidente de la AN contra el periodismo nacional. ¿Cómo es posible que en el  extranjero se proteste más que en el país por las tropelías que cometen esos señores? La sumisa actitud de la MUD es la principal desmotivación para votar.

¿Qué hacer? No lo sé, pero estoy persuadido de que en cuestiones de lucha política la verdad es la primera que debe dar un paso al frente. No se trata de emular a Churchill prometiendo las socorridas “sangre, sudor y lágrimas”, pero sí admitir que después de las elecciones de diciembre lo nuevo para la oposición es que de ahí en adelante debe marchar unida, no importa los resultados que se obtengan. Será un inventario de fuerzas y una sinceración de prioridades, pero sin saborear el triunfo. Lo peor que puede hacerse es falsear la realidad para hacerla más atractiva al elector; a la postre lo que se consigue es crear falsas expectativas que, al no cumplirse, terminan por configurar una oferta engañosa que queda al descubierto.


Por mi parte votaré, porque no hacerlo es darle mi voto al Gobierno, por eso mi voto no es a favor, sino en contra. ¿De quién? Del gobierno de Maduro que ha continuado el legado dictatorial de Chávez ¿Cómo saber, desde mi perspectiva, que estoy votando bien? Porque lo haré por aquella candidatura que le pueda hacer más daño a la del Gobierno. No importa que la opción ofertada sea de la Cuarta, Quinta o Sexta república. Lo importante es combatir la dictadura cuando aún está en embrión, de otro modo estaremos condenados a sufrir el síndrome castrista. 

lunes, 4 de mayo de 2015

La dictadura también celebra elecciones

Durante la realización de la VI Cumbre de las Américas en Panamá se hizo evidente que el propósito fundamental de tales eventos (defensa de la Democracia Representativa) deberá ser revisado para poder explicar que los “demócratas” aplaudan a los dictadores (Obama a Raúl) y estos últimos reivindiquen al “único” Presidente honesto de los Estados Unidos (Raúl a Obama).  Esta pintura de ¿quién es quién? resulta borrosa a la hora de distinguir entre “demócratas” de antaño (léase Estados Unidos y sus adláteres) y los que pertenecen a las neo dictaduras socialistas.

En efecto, la gran ausente en la Cumbre de Panamá, extrañada por nadie, fue la Carta Democrática Interamericana firmada el 11/9/2001 en Quebec. En ella se esbozan los elementos esenciales de la democracia representativa: a) respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; b) el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; c) la celebración  de elecciones periódicas, libres,  justas y basadas en el sufragio universal; d) el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; e) y la separación e independencia de los poderes públicos. Este esbozo luce utópico, pero no por ser inalcanzable sino por la facilidad con que se adultera y se viola.

El grupo encargado de administrar la democracia americana, presidentes de los países miembros de la OEA, se ha convertido en un club de amigos que “cobran y se dan el vuelto”. Por ejemplo, si se evaluara la situación de la democracia venezolana con base en los parámetros y estándares bosquejados anteriormente tendríamos que concluir, sin mayores esfuerzos, que estamos frente a un gobierno que viola, descarada e impunemente, todos los elementos esenciales de la democracia representativa; sin embargo, eso no impidió que el señor Maduro, junto con su compinche cubano, llegara a la Cumbre de Panamá en plan protagonista.

Los neo dictadores se defienden al aducir que ellos hacen elecciones; a diferencia de la dictadura clásica  que no las practicaba ni respetaba. En efecto, la neo dictadura socialista si celebra elecciones, dos de los dictadores sin máscaras presentes en Panamá, así lo hicieron saber: Raúl dejó claro que en las elecciones cubanas lo menos que recibe el gobierno es un respaldo de un 97,5 %; y Maduro y el chavismo sin Chávez se jactan de la realización de 18 elecciones sin conocer la derrota; excepto por un desliz en el 2007 que fue rápidamente corregido. Sólo hay que recordarle al autoritarismo cubano-venezolano que las elecciones de las que habla la Carta Democrática Interamericana deben ser, además de periódicas, libres y justas; condiciones no digerible por dictadura alguna.


En el último trimestre de este año, y en el marco de la dictadura chavista, se celebrarán en Venezuela las elecciones para elegir la Asamblea Nacional;  eso supone que serán unas elecciones atípicas en tanto sus resultados, cualesquiera que sean, sólo serán útiles si se sinceran y legitiman las fuerzas opositoras, es decir, no está obligada a ganar más curules sino a sacar más votos. Los curules no pueden ser sacados a  la calle, pero los votos sí. Para la oposición el propósito fundamental de estas elecciones es el de comenzar a forjar la mayoría; y para alcanzarla es imprescindible la unidad nacional de los grupos opositores. Ya se están hilvanando las diferentes triquiñuelas para evitar que se consuma la unidad nacional opositora. La única forma de que la oposición no desaparezca después de estas elecciones, es uniéndola. No dejes que los partidos políticos te vuelvan a robar la esperanza.