lunes, 15 de junio de 2015

Dictadura tercerizada

Agotados los eufemismos que pretenden justificar la dictadura que padecemos, tirios y troyanos, exceptuando Teodoro Petkoff,  han terminado por denominarla con su nombre, apellido y todas sus letras, y dedican todos sus esfuerzos no en negar su naturaleza sino en resaltar, a pesar de ella, sus supuestas bondades. Para abundar en este aspecto recomendamos un excelente artículo publicado por Mauricio Gomes Porras en El Nacional (4/6/2015) en la página Opinión titulado: La palabra dictadura. Por nuestra parte comentaremos aquí  la polémica tesis de que padecemos una dictadura chavista, pero no madurista.

En efecto, entre todas las características que tipifican una dictadura destaca la concentración del poder en un solo individuo o ente, es decir, para que haya dictadura debe haber un dictador, individual o colectivo. La pregunta es, ¿Maduro concentra el poder oficial en la actual coyuntura política? Aparentemente no, se especula que hay tres sectores que concentran ese poder: los militares, los cubanos y los familiares, tanto los frutos del  eterno como las flores de la comadre.  No es casual el orden en que han sido citados, pretende significar el grado de poder que ostentan. Nótese que en esta supuesta distribución del poder no aparece Nicolás por ninguna parte, ni tampoco los que pretenden salvar la revolución. Unidos por la obscena corrupción, su mayor fortaleza pero también su mayor debilidad.

Puede explicar también el mutismo de Maduro en el marco de las decisiones sustantivas, por eso debe contentarse con la emisión de declaraciones frívolas (pleitos intrascendentes) y acciones represivas que derivan el costo político hacia quien no tiene el poder sino su representación, o sea, culpa y poder tercerizados. De ahí el título del artículo pues el poder se ha tercerizado, suerte de testaferro que goza de determinadas prebendas pero sin capacidad de producir cambios relevantes; en otras palabras, un gobierno que no puede serlo, porque, como dirían los ingleses, es un gobierno second hand.

Ahora bien, que Maduro no es, ni puede ser, un dictador no significa que no padezcamos una dictadura, aunque no individualista sino colegiada. Ya en la Roma antigua el poder llegó a estar repartido entre varias autoridades, por ejemplo, existió el triunvirato, y en los siglos XX y XXI los soviéticos alcanzaron, y nos dejaron, el  súmmum de la dictadura colegiada: la del proletariado, la de los obreros, solo que al final resultó la madre de todas las farsas. Chávez creó la peor de las dictaduras, aquella que oprime a los tuyos para que los otros puedan aceptarte y mantenerte en el gobierno, que no en el poder. No supo ser dictador, a lo sumo no pasó de déspota.


Según lo anterior no es mucho ni poco lo que podemos esperar de Maduro porque él no es quien gobierna, sólo manda. Parafraseando una sentencia popular diríamos que: “Quienes esperan que Maduro resuelva alguno de los problemas que nos agobian, no sólo esperan un tren que nunca llegará sino que, además, lo hacen en una estación equivocada” No creo que Nicolás esté interesado en revertir lo anterior, pero si en un rapto de locura decide intentarlo necesitará enfrentarse a los militares, a Fidel,   Raúl y a su propia familia. Mientras, en esta farsa, la oposición sigue jugando su papel de espectadora.

miércoles, 3 de junio de 2015

PJ y VP: irresponsabilidad perfecta

Con motivo de la convocatoria a la concentración del sábado 30/5/ 2015 ordenada por el líder de VP, Leopoldo López, ambos partidos pretendidamente opositores protagonizaron uno de los episodios más vergonzoso y más dañino en la corta lucha de la oposición venezolana contra la dictadura madurista. PJ decidió no atender la convocatoria y, además, dejó entrever su desacuerdo con la misma, con el argumento de que no había sido consultado. ¿Los resultados? Nicolás feliz sin ser navidad,  y vengada la cuasi derrota de VP sufrida en las Primarias.

Cuando escribo estas líneas (31/5/2015) ya los pocos medios escritos y electrónicos han dado cuenta del éxito de la convocatoria. Grandiosa. Más meritoria aún si se considera que no solo se lucha contra el Psuv, sino también contra el CNE, TSJ y todo el ventajismo electoral y político que permite y promueve el Ejecutivo. Y si esto es así, ¿no probarían estos resultados que la tesis de VP es la correcta y, además, ha sido validada en la calle y con la calle? No, porque lo que está planteado no es la confrontación entre PJ y VP sino entre las fuerzas democráticas y la dictadura. ¿Se imaginan la magnitud y repercusión de la misma concentración convocada por todos los opositores sin distingo de partidos políticos? Sería más que suficiente para convertir en drama la felicidad de Maduro.

¿Entuerto no enderezable? No necesariamente, aunque para lograrlo ciertas condiciones aplican. Primero, es necesario que toda la oposición sin distingo de partidos y otras agrupaciones políticas, es decir, más allá de la MUD puedan agruparse alrededor de una meta factible de alcanzar en lo inmediato. Se nos ocurre que el desconocimiento, por ejemplo, de un “Virreinato del Municipio Libertador” podría ser una de ellas. A Jorge Rodríguez hay que pararle el trote porque sus pretensiones son claramente inconstitucionales y autoritarias, y porque será un elemento clave en la venidera campaña electoral opositora.

¿Qué oposición podría hacer realidad lo anterior? Una que cuente con un liderazgo colectivo. El liderazgo individualista nos ha conducido a esta pelea entre PJ y VP, o mejor, entre los líderes de estas agrupaciones políticas, porque las bases han llegado a demostrar (concentración del 30/5/2015) que el apoyo a estos líderes no son cheques en blanco. Los líderes no deberían ni engañarse ni  engañarnos con el triunfo de la concentración, esta vez los líderes de ambos partidos lo hicieron muy mal por no llegar a un acuerdo antes de la marcha y, por eso, deberían compartir sus liderazgos con los de otras organizaciones opositoras, dentro y fuera de la MUD; y botar el lastre de ese ego tan pesado, rayano en narcisismo.


Ese liderazgo colectivo está a la vuelta de la esquina, si así lo quisieran. La aprobación de la tarjeta única daría la oportunidad de ir configurando esa dirección colectiva, a más de asegurar el triunfo en las próximas elecciones. Mostrar el músculo del liderazgo colectivo mediante la aprobación de la tarjeta única influiría decisivamente en una dirección opositora más democrática y eficiente. Frente a la dictadura la política de la acción opositora no debe ser la de uno o más partidos, sino la de la unidad nacional; si para PJ y VP esto no es aceptable, por indolencia o temeridad, entonces que aprovechen la ocasión de las Primarias del Psuv e inscriban en ellas a sus militancias.