sábado, 3 de agosto de 2013

Dictadura a calzón quitado

La tropelía cometida por el Presidente de la AN (en un poder conculcado el “manda más” es el único responsable) en contra del Poder Legislativo, con motivo del allanamiento de la inmunidad parlamentaria del diputado Richard  Mardo es un paso más hacia una plena dictadura chavista, pues esta acción está principalmente dirigida a medir la reacción de la oposición que, por cierto, ya comenzó a bailar el son cubano (represión y chantaje) que el Gobierno interpreta.

Lo primero que resalta es el tipo de respuesta que dan los voceros de la oposición cuando se les interroga con relación a: ¿qué hacer ahora? En general aconsejan a Mardo que agote las instancias legales, aunque admiten que todo ello será inútil dada la evidente parcialidad del Poder Judicial. Y aquí comienzan las incongruencias. ¿Por qué a Mardo?, si él no es el principal agraviado. Los directamente agraviados son los diputados de oposición y, por eso, son ellos quienes deben tomar las riendas de la respuesta  al gorilismo que, según Rafalli, se resume en: denuncia, protesta y calle.

Lo segundo refiere a la tranquilidad de la anestesiada MUD. ¿Será que este organismo considera que el problema de la AN no le atañe directamente porque no es electoral? Pues hay que decirle que a quien más le atañe ese problema es a la MUD; mucho más que los pleitos entre Trejo y Guanipa, o entre García y Echarri. Circunscribir el interés de la instancia opositora a lo electoral es, desde ya,  renunciar a unas elecciones dentro de un marco de legalidad democrática.

Finalmente, por esta semana, Capriles sale al ruedo como vocero no autorizado, pero aceptado, de la oposición y, además, convoca para el sábado 3-8-2013 a unas marchas y manifestaciones de protestas; públicas porque se indica la fecha y propósito, pero al mismo tiempo clandestinas porque no se divulgan (más bien se ocultan) el lugar y la hora. La MUD no debería permitirlo, habida cuenta de que la gravedad de la situación amerita de un liderazgo colectivo  que reviva la unidad de ese organismo. Más bien es tiempo de llamar a los que no están y a los que nunca han querido estar.

La calle será recorrida otra vez por la oposición, pero, cuando ocurra, deberá ser guiada por una dirección colectiva (por ejemplo: MUD ampliada o Frente en defensa de la democracia), con unos propósitos explícitos y en un lugar y hora que serán conocidos por todos, especialmente por los periodistas nacionales y extranjeros quienes serían los primeros invitados a dichas marchas y manifestaciones. La lucha opositora debe ser diáfana, decidida e inteligente; la propuesta de Capriles  tiene poco de diáfana y nada de inteligente.


César Villarroel Castillo

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